Por estas horas, el luso vive su mejor etapa desde que desembarcó en Madrid. Tras 18 años, los 'merengues' obtuvieron la Copa del Rey luego de derrotar nada más y nada menos que al Barcelona, en el segundo de los cuatros partidos que los cruzan.
Después de empatar en 1 el día sábado en el Bernabeú, y tras recibir miles de críticas por su juego pesimista, Jose Mourinho volvió a dar una clase de táctica y estrategia futbolistica en el encuentro frente al Barça correspondiente a la final de la Copa del Rey, donde el Real Madrid se consagró campeón tras ganar por 1 a 0 con gol de Cristiano Ronaldo.
No es casualidad que la mayoría de los medios europeos vean en el portugués al gran triunfador de éste segundo clásico, por encima de su equipo. Es que si bien los jugadores son los que ganan los partidos, tranquilamente se puede decir que Mourinho dio cátedra en Mestalla. Su planteo fue casi inobjetable. El 'trivote' compuesto por X. Alonso, Khedira, y Pepe fueron la clave en el medio campo. Los culés nunca pudieron sentirse cómodos y menos lograr que sus sociedades tuvieran éxito a la hora de construir juego.
Los primeros 45 minutos estuvieron teñidos totalmente de blanco. Madrid se paró de la misma forma que el sábado, pero con la diferencia de qué modifico la altura; mientras en el Bernabeú decidió esperar más cerca del medio campo y su área, en Mestalla salió a presionar en campo culé. El partido se jugó como quería Mou y éste logró que los merengues controlaran las armas catalanas y pudieran atacar con sorpresa. El palo, Pinto y Mascherano le negaron el gol a los blancos, quienes hicieron un gran esfuerzo físico durante toda la etapa inicial. Xavi e Iniesta jamás lograron formar una sociedad que le diera al Barça el vuelo con el que no contaba, y para colmo, Messi estaba muy bien tomado por Pepe y Carvalho. Al finalizar la primera mitad, el resultado mostraba tablas, pero el Madrid se iba con la sensación de merecer un poco más.
En la etapa complementaria, los 'merengues' sintieron el esfuerzo realizado en los primeros cuarenta y cinco minutos y Mou se arriesgó a jugar como lo había hecho por Liga. Uno habla de arriesgar, porque la mayor cualidad de éste Barcelona es la posesión de balón. Al darle el balón, se le da vida, y si se le da vida seguramente tu portería sufrirá. El luso dejó pasar éste detalle debido a la confianza que tiene puesta sobre sus defensas y sobre todo en Iker Casillas, quien fue el máximo responsable dentro del campo de juego para que los blaugranas no marcaran durante la etapa final. La defensa madridista fue excelente, dio el paso adelante cuando tuvo que darlo (el gol de Pedro es el mejor ejemplo...) , asfixió al rival cuando creyó necesario y, quizá la máxima clave, contuvo a Messi en todos los sectores del campo. La rotación sobre el argentino fue estupenda, cuando 'La Pulga' se movía mas cercano al centro del campo, Pepe lo tomaba y en la mayoría de los casos lograba quitarle la pelota. Si Lio avanzaba más sobre el área 'merengue' se topaba con un excelente Ricardo Carvalho que se transformó en una materia que reprobaron todos los catalanes.
Ya en la prorroga, la actitud madridista fue diferente. Al Barça las piernas y la cabeza no le daban tanto como en el tiempo regular, y el Madrid se aprovechó de ello. Durmió el partido en el centro del campo, sin que se inquietase Casillas e intentó punzar a los catalanes cuando éstos le dieran la chance. Fue así, que tras un robo de Pepe sobre Messi, el luso habilitó Di María quien se asoció de manera estupenda con Marcelo, y tras una triangulación ejecutó un magnifico centro que acabó en la cabeza de Cristiano Ronaldo. El portugués se mantuvo en el aire, y cabeceó cambiándole el palo a Pinto. Golazo del Madrid, y Mourinho entraba en el run-run que más le gusta.
Mientras Guardiola cambiaba figurita por figurita (Keita y Afellay por Busquets y Pedro) y no lograba desarmar la estructura Real, Mourinho pensaba antes de ejecutar cada sustitución, dando en la tecla en cada una de ellas. El ingreso de Adebayor en los noventa por Özil, le permitió al Madrid jugar con un faro de área, que evidentemente era lo necesario para poder sostener los balones lo más alejado posible de la portería blanca tras los pelotazos largos de los lanzadores y respirar ante el acecho del Barça. Ya en prorroga, sacó a un Khedira que se encontraba fusilado (A tal punto que ya quedó descartado para jugar el sábado en Valencia) e hizo ingresar a Granero. Un centro campista más parecido a Xabi Alonso, que posee un control de balón bárbaro. Ideal para compartirlo un poco con el Barça y tratar de liquidarlo en alguna contra. Lo segundo no ocurrió, pero si lo primero; que seguramente era lo que más le importaba al portugués. Tanto Granero como Xabi cumplieron a la perfección su tarea. Quitaron balones y los mantuvieron lo máximo posible, a tal punto de que Casillas, en lo que quedaba de partido, se podría decir que fue un espectador de lujo.
Finalizó el partido, y el Real Madrid volvió a ganar la Copa tras 18 años de fracaso en dicha competición. Mourinho, por su parte, obtuvo las copas de los cuatro países en donde dirigió. Seguramente, en números, muy pocos entrenadores podrán sentarse a discutir con el luso. Hoy, los medios ven en él el único competidor que tiene éste Barcelona, que cada vez que crea y juega, maravilla al mundo con sus cualidades futbolísticas. Faltan dos capitulos de ésta historia, donde The Special One deberá mostrar que tantos elogios y adjetivos positivos, están a la altura de su traje.
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jueves, 21 de abril de 2011
Mourinho, técnico de títulos.
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Ditulis Oleh : Lucas Solís Nicolaevsky // 19:56
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