viernes, 8 de julio de 2011

El paradigma Messi

Lionel Messi, ¿a quién no le gustaría tenerlo en su equipo? ¿Quién no desearía que sea Lio el que defina todas las situaciones de gol que su equipo genere? Me atrevo a especular que el 90% del público futbolero, lo pediría.

En días de crisis futbolísticas, al primero que se mira es al 10. Número mítico. Jugadores como Pelé y Maradona – el mejor de toda la historia – han transportado al número de dos cifras hasta lo más alto del altar futbolístico. Se podría decir que es una cuestión común que quien sea el transportador de ese número, será quién en la mayoría de las veces deba conducir al equipo por sus cualidades futbolísticas. Kempes y Maradona en Argentina, Pelé y Zico en Brasil, Francescoli y Bengoechea en Uruguay, Valderrama en Colombia, Platini junto a Zidane en Francia; por citar a algunos. Míticos. Todos míticos. Como el 10.

Lionel Messi se calzó la 10 de la Selección por primera vez en la historia en Marzo de 2009. Argentina vs. Venezuela. El 10 debutaba con la 10 de la mano del gran 10. Maradona hacía su presentación como técnico del Seleccionado Nacional y le daba la 10 del ‘renunciante’ Riquelme a su pollo. Debut con gol, por cierto. Fue el primero de los cuatro que marcó el conjunto albiceleste esa noche. Pared con su cómplice Carlitos Tevez, y adentro.  Parecía que todo cambiaba. Desde el debut de Maradona, Messi había convertido goles en ambas presentaciones. Frente a Francia en el país galo y en el debut por eliminatorias frente a Venezuela. Efectividad cien por ciento.

La presión recayó sobre los hombros de Lionel tras haber ganado todo con el Barça por primera vez, también en su debut con el 10 en su espalda vestida de catalán. Fue en su Rosario, en la previa de derrota 1-3 frente a Brasil, cuando Messi llegó desde España, como el salvador de esa Selección ya que comenzaba a ser el crack, superando a aquel gran jugador que era realidad. La prensa, en un mensaje equivocado, constantemente caía en la estúpida comparación con Maradona, que en un país exitista como el nuestro, generó una confusión enorme.
Las características de juego de Messi son completamente diferentes a las de Diego. Mientras Lio triunfa en un conjunto espectacular, repleto de figuras que funcionan como un reloj suizo cada uno en su función, Maradona lo hacía en Nápoles llevando a la cima Europea al conjunto del Sur, que contaba con un gran equipo, pero no con grandes acompañantes al compás del 10.

Maradona tenía la capacidad futbolística y personal de ser líder, de llevar a su equipo a un destino (generalmente positivo, aunque en algunas situaciones también se ha equivocado) mientras que Messi es un gran jugador de sector. Y ojo que esto no es una crítica, sino al contrario. Generalmente, el espacio en donde Lio desequilibra es el de mitad de cancha hacia el arco rival, y mientras más cerca de la portería, mejor. En los alrededores del área Lionel tiene su hábitat natural. Es un animal de media punta, con el cambio de ritmo justo y la precisión exacta para colocar la pelota donde él quisiera.

No hay que confundir, y menos hay que culpar de éste fracaso futbolístico momentáneo del Seleccionado solamente a Lionel. Messi no es técnico, no toma decisiones tácticas, tampoco es líder, aunque haya gente que así lo desee. El conjunto Nacional tiene un director técnico cuya función es lograr que los once representantes albicelestes obtengan sobre el campo de juego un resultado positivo de la mano del buen juego y, obviamente, la mayor cantidad de goles posibles. En resumen, ganar, gustar y si se puede golear.
Es Batista quien a través de su disposición táctica y su manera de hacer funcionar al equipo haga que cuaje Lionel dentro del mismo. Está a la vista que hasta el momento se equivocó.

Fueron dos los técnicos que hicieron que Lionel tuviese un rendimiento óptimo con la camiseta Nacional, el primero Basile en 2007 cuando por, justamente, la Copa América hizo que Lio brillase como en ese momento lo estaba haciendo en el Barcelona; poniéndolo de media punta, como acompañante de área, y logrando una sociedad con Riquelme, quien actuaba de enlace en aquel equipo. El otro, aunque a muchos no les cierre, fue Maradona. Diego, en Sudáfrica 2010, logró que Messi en su equipo pateara 30 veces al arco en los 5 partidos disputados. Parado como una especie de enganche, el  10 recorría esa cornisa entre enlace y punta definitivo de la mejor manera. La mala fortuna, las grandes actuaciones de los arqueros, y quizá la falta de exactitud a la hora de ejecutar los disparos por parte de Lio, hicieron que éste se fuese de Sudáfrica sin marcar un solo tanto. La clave estuvo en asociarlo constantemente al juego de ataque. Las asistencias se daban con regularidad y Lio se encontraba con la redonda a 30 o 35 metros del arco, teniendo la posibilidad de manejar una situación de riesgo (El cuarto gol frente a Corea es una demostración de ello) como también definiendo (Claras, fueron 5 las que tuvo el crack rosarino en el debut frente a Nigeria).

Hasta el momento, se podría adjetivar como pobre a la actuación del elenco de Batista. Aunque fueron solo dos partidos y no se puede calificar un proceso por tan poco transito, soy de los que piensa antes de que asumiera ‘Checho’ que su capacidad no estaba a la altura del Seleccionado. Está en él acallar los rumores que critican su categoría, haciendo del equipo Argentino, un contagio futbolero para los espectadores del mundo. También será virtud de Sergio lograr que Messi brille como lo hace en su club, pero no imitando a la estructura del mismo.

Hay que entender que Messi es Messi, y no Maradona. Cuando logremos hacerlo, veremos en él lo que realmente es: un crack internacional del fútbol, y quizá, el que más desnivel marcó en su época. 

Ditulis Oleh : Lucas Solís Nicolaevsky // 16:59
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