Diego Pablo Simeone, DT de Racing, puso en el tapete de la discusión futbolística un nuevo debate. El interrogante del Cholo, pregunta cuál es el fútbol que quiere ver el espectador argentino. El ex jugador de la Selección también se animó a dividir los estilos geográficamente; a través de sus costumbres y de sus estilos futbolísticos. Simeone habló de una estética mayor en el fútbol español, porque se apuesta a jugar de igual a igual en cualquier cancha. En Italia, en cambio para el DT racinguista el fútbol es más táctico; mientras que en Inglaterra es más dinámico, con táctica y estética en una misma altura. En cuanto a la Liga Argentina, Simeone comentó que se vive un fútbol mucho más ansioso. Para confirmar esto, argumentó que los torneos cortos son el principal motivo para que el técnico de turno busque el resultado antes que el buen juego, por el temor a ser echado.
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| Simeone habló de ansiedad cuando se refirió a la forma de jugar |
Con su declaración, el Cholo intentó justificar, o al menos buscarle una razón, al planteo mezquino y temeroso de varios equipos nacionales. Se puede decir que la hipótesis de Simeone es justificada y casi cierta. Los partidos del fútbol Argentino no se destacan con vorágine por su buen juego, sino por su paridad antes del inicio de cada cotejo. También podemos calificar de verídico el argumento de los torneos cortos para justificar ésta pobre calidad del fútbol nacional.
Matías Almeyda opinó que otra de las razones por la cual en Primera División no se ve un fútbol lírico ni estético es la falta de coraje de los entrenadores para ir en busca de la victoria, o del juego para acceder a ella. El DT de River, comparó los torneos de Primera con el del Nacional B, y también hizo hincapié en la duración de cada uno de ellos. “Yo no salgo a jugar los partidos pensando que en tres fechas me pueden echar” fue lo que expresó el pelilargo técnico millonario.
La locura con la que se vive el fútbol argentino atenta claramente contra el deseo del espectador neutro, y parcial, de ver un buen espectáculo. Sin embargo, no hay una coherencia técnica para apostar por un proyecto. Son pocos los clubes que se paran ante sus hinchas y les dicen “El camino es éste”. Vélez y Lanús son los que en la última década apostaron por un proyecto a largo plazo y ven sus frutos más allá de una victoria dentro del rectángulo de juego. En el otro extremo, River y Boca son los ejemplos más notorios de la búsqueda de un resultado por encima de un proyecto de identidad propia. En el conjunto de la Ribera, cada mercado de pases se gasta fortuna en jugadores que obtuvieron gratos resultados en el último tiempo, aunque siempre en equipos pequeños, siendo más un milagro conseguir un campeonato, que una obligación como sucede en La Boca. El mejor ejemplo es la contratación de Falcioni, que estaba en las antípodas del saliente Claudio Borghi, al cual se le había armado un equipo que superaba los 8 millones de dólares con las incorporaciones de Caruzzo, Insaurralde, Cellay, Clemente Rodríguez, Damián Escudero, Cristian Luchetti y la renovación multimillonaria para el ídolo Juan Román Riquelme. Nada tienen que ver el estilo y la preparación que tiene Borghi comparada con la de Falcioni. En Núñez, por su parte, se buscó el lirismo de Ángel Cappa para afrontar la temporada más dura de su historia, pero luego de una derrota ante All Boys, se lo echó para darle lugar al interinato de Juan José López. Tras los buenos resultados de éste último, y la falta de un candidato que se impusiera para tomar el mando en River, Jota Jota quedó como técnico definitivo. Claramente, otro cambio rotundo: la exigencia de Cappa en búsqueda de un juego vistoso contra la austeridad de Juan José López. El mareo, la vorágine y la falta de reacción declinaron en un histórico descenso. Una mancha imborrable.
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Almeyda dejó en offside la poca audacia de los equipos en Primera División. |
La apuesta de Almeyda no es equívoca tampoco, su predisposición en búsqueda del resultado a través del protagonismo quedó evidenciada en los primeros tres partidos de su elenco en la B Nacional. Si bien River ganó todos sus partidos, y en los tres tuvo lapsos de buen fútbol, la mayor evidencia de la audacia de Almeyda se ve reflejada en sus cambios. En los tres partidos decidió quitar un volante central y poner un delantero o un enganche estando arriba en el resultado. Es decir, prefirió el ataque antes que resguardar la ventaja que se reflejaba en el marcador. Sin dudas, éste gesto es para aplaudir por parte del técnico de River. Aunque tampoco debemos olvidar que si el elenco millonario, con su audacia, deja algún punto en el camino, tiene un recorrido de treinta y pico de fechas para recuperarlo; mientras que en Primera División los tiempos son absolutamente más cortos.
Con sus contrapuntos, tanto Simeone como Almeyda tienen razón en sus planteos dentro de un tema enriquecedor para el bien del fútbol. El Cholo, en criticar la falta de tiempo y acusarla de un motivo más que suficiente para acoplarse a la ansiedad de los resultados. Almeyda, en recalcar la falta de coraje de varios equipos a la hora de afrontar un encuentro en la Primera División. Sería positivo ver una revolución por parte de los técnicos de Primera, y que cada club presente un proyecto en serio y a largo plazo, respetado por sus dirigentes más allá de los resultados del momento. Para ello, es necesaria la vuelta de los torneos largos a la Primera División.
En conclusión, a menos que una decisión en conjunto, entre dirigentes, técnicos, jugadores y público; el fútbol Argentino no tiene un cambio brusco a corto plazo. Seguirán los planteos mezquinos y la anteposición del resultado a toda costa por encima del espectáculo y el buen juego para llegar a él.