domingo, 2 de octubre de 2011

No te pido 80 pases seguidos como el Barcelona, solo te pido 3..


Tras el descenso de River, en la República Argentina se hizo conocido un video de un simpatizante millonario llamado ‘Tano Pasman’  que expresaba su disgusto por el mal funcionamiento del elenco riverplatense. Entre tantas frases que sonaron por lo menos graciosas, quedó rebotando una que el personaje le esbozaba a su elenco: “No te pido 80 pases seguidos como el Barcelona, te pido 3 nomás, 3 pases seguidos te pido River”. Ese pedido tranquilamente se podría trasladar a todo nuestro fútbol, y nosotros los hinchas deberíamos gritar: “No te pedimos 80 pases seguidos, les pedimos 3”.

Torneo tras torneo, el nivel del fútbol argentino decae y daña su imagen. Competitivo, es cierto, pero por su mediocridad; las debilidades económicas de los clubes no les permiten afirmarse en un proyecto sin que las cosas se les vayan de las manos. Los juveniles debutan, juegan tres partidos bien  y ya son vendidos a ligas exóticas como Ucrania, Israel o Rumania, entre otras, que vienen con un puñado de billetes en la mano y logran seducir a los dirigentes locales que necesitan el dinero con ansias para zanjar algunos problemas económicos (que nunca se terminan de arreglar). En ciertos casos, los chicos surgidos de inferiores ni siquiera llegan a debutar en Primera que ya no pertenecen al club que los está terminando de formar como jugadores. Por ejemplo: Mateo Mussachio, antes de irse al Villarreal de España, disputó menos de cinco partidos en River. Sergio Romero, defendió el arco de Racing en tres ocasiones y fue traspasado en 1,5 u$s millones al AZ Alkmaar. En Quilmes, por ejemplo, Damián Gómez, Nicolás Agorreca, Enrique Narvay, se fueron del Cervecero sin haber disputado un año futbolístico en Primera. Damían Gómez es el caso más escandaloso de los mencionados: jugó dos partidos en Primera, tuvo movimientos interesantes que despetaron ilusión en el hincha, y fue tapado por una catarata de refuerzos, lo que derivó en su salida a Acassuso. Nelson González, disputó 11 partidos con la camiseta de Quilmes y fue prestado y luego vendido al Real Salt Lake City de EE UU. Por cierto: Quilmes es el equipo del, hasta no hace mucho tiempo, número 2 de AFA: Jose Luis Meiszner, lo que demuestra en manos de quién está el fútbol argentino. ¿Cómo vas a arreglar las goteras del vecino si en tu casa no tenes techo?

Román y su mejor momento:
Primer semestre de 2007
Las individualidades también están en baja. En el Clausura 2007, las grandes figuras del fútbol argentino eran: Verón, Riquelme, Palermo, Ortega, Palacio, Belluschi, Falcao, Gastón Fernández y Mauro Zárate entre otros. En principios de 2011, entre las figuras de nuestro fútbol seguían figurando: Verón, Riquelme y Palermo. Se sumaban a la lista entre otros: Santiago Silva, el uruguayo, que era el delantero más potente e importante y Juan Manuel Martinez junto a Maxi Moralez, los habilidosos más destacados. Giovanni Moreno era una gran revelación del torneo anterior y se esperaba un gran Clausura de su parte, pero en la primera fecha se rompió los ligamentos en Floresta ante All Boys. 


Entonces, del pasado, repasemos: Ortega empezaba su etapa en All Boys, mientras que Gastón Fernández ya había ganado una Libertadores en Estudiantes y había vuelto para intentar conseguir el bicampeonato con el Pincha. Por su parte, Palacio, Belluschi, Falcao, Gastón Fernández y Mauro Zárate se encuentran jugando en el Continente europeo. Lo que muestra que los jugadores más importantes de nuestro fútbol, son vendidos a ligas extranjeras en al corto plazo, y los que no lo son, es por su avanzada edad. Por su parte, los jugadores que vienen debajo no mantienen un nivel destacado como para clasificarlos como figuras y la ecuación da como resultado la decadencia del fútbol nacional.

También a principios de año, en el fútbol argentino habían jugadores con una proyección destacable: Erik Lamela, Manuel Lanzini, Sergio Araujo, Guido Pizarro y Ricardo Álvarez entre otros. Lamela fue vendido en mitad de año a la Roma, por una suma considerable de dinero, mientras que Lanzini con solo 18 años ya fue cedido al Fluminense brasileño, que le dio 400 mil razones verdes a River para que aceptara la oferta. En el contrato, el pase del juvenil tiene una opción de compra de 15 millones de euros. Ricardo Álvarez fue traspasado al Inter de Milán por 12 millones de euros, mientras que Sergio Araujo estuvo cerca de ser fichado por el Barcelona, pero los 10 millones de dólares que pidió la dirigencia Xeneize impidieron el traspaso. El único que se quedó en su club sin ser ofrecido con grandes luces fue Guido Pizarro, jugador de Lanús, equipo reconocido por el grato trabajo que realiza con sus divisiones inferiores.


Además de los juveniles, los jugadores que ya obtienen cierta madurez también son vendidos rápidamente sin que se afiancen en la Primera de algún club. Destaquemos la involución: en 2001, por ejemplo, Javier Saviola tenía casi 100 partidos vistiendo la camiseta de River en torneos de AFA, antes de ser vendido en 28 millones de dolares al Barcelona. Los casi 100 partidos deben leerse de la siguiente manera: un año futbolístico argentino contiene 38 partidos. Los 100 partidos dan que Javier Saviola jugó un total de 2 temporadas y media completas. El Conejo había debutado en 1998, convirtiendo un gol en su primer partido ante Gimnasia de Jujuy. En 2006, Fernando Gago fue vendido al Real Madrid en 27 millones de dolares. Pintita había disputado con el Xeneize 69 partidos: menos de dos temporadas completas. En 2011, Teofilo Gutierrez lleva disputados con Racing casi 25 partidos, es decir un torneo y seis partidos más, y la dirigencia de la Academia, sabe que en Diciembre el colombiano deberá ser vendido, y festeja por ello, ya que tuvo que hacer mil malabares para que el máximo goleador del torneo clausura 2011 siguiera vistiendo la camiseta blanquiceleste durante el torneo apertura.

En éste contexto, se puede decir que la falta de estructura institucional de los clubes para mantenerse en un cierto nivel regular atenta contra los proyectos a largo plazo y por ende también contra el rendimiento futbolístico. Otro factor que daña a la estética futbolera es la presión del entorno para conseguir resultados.
Mostaza Merlo: un abonado al 4-4-2/4-5-1
En cualquier equipo que hay una racha de 4 partidos sin ganar, se empieza a rumorear la eyección del técnico pertinente de la silla eléctrica en la que se transformó el banco de suplentes. Enrique Hrabina, por ejemplo, comenzó el torneo B Nacional dirigiendo Independiente de Rivadavia luego de tomarlo faltando una semana para la primera fecha. Posterior al tercer encuentro presentó su renuncia al presidente Daniel Vila, retirándose ‘invicto’: tres derrotas consecutivas. En conclusión: la presión es tal que mata a la cordura y el sentido común; el contexto le exige a un técnico que lleva menos de veinte días trabajando –y para peor, sobre la marcha del torneo- resultados instantáneos y no tiene la paciencia suficiente como para aguantarlo ¡¡TRES PARTIDOS!!

Los entrenadores del fútbol nacional se sienten presos de ésta locura, y para preservar su puesto, resignan la ofensiva y arman una estructura ultra defensiva para que prevalezca el cero en el arco propio. No es casual que el puntero del Apertura 2011 sea el equipo que hace un culto a la defensa. Ojo: la crítica no es hacia la buena defensa, sino hacia la resignación del ataque, que es indispensable para pensar en ganar un partido. Por ejemplo: en el clásico de Avellaneda, Independiente jugó los últimos 15 minutos sin delanteros. Por más de que en cancha estaban Núñez y Parra, el Rojo se dedicó el último cuarto de hora a aguantar el partido cerca de su área, y cuando se hacía de la posesión de la pelota, el jugador apoderado de la redonda llenaba la barra de potencia y despejaba sin miramientos hacia el otro campo, lugar en donde no había un solo jugador vestido de rojo y si estaba compuesto por varios de camisetas celestes y blancas. Es cierto que al final, el visitante tuvo una contra que desperdició Delmonte al querer enganchar y dejar por el camino a un rival; pero más allá de esa 'llegada', Independiente resignó la posibilidad, no solo jugar de igual a igual, sino también de ganarlo en alguna contra. Racing se encontraba jugado, defendiendo con tres jugadores debido a la necesidad de ganar para que Boca no se escape en la punta del campeonato. Se exponía defensivamente y atacaba sin ideas, con pelotazos frontales que eran despejados constantemente por los defensores del Diablo. Entonces, me pregunto, ¿No vio Ramón Díaz que si apostaba por sacar una contra rápida, quedaba mano a mano y podía ganar el partido? Me auto-respondo: Sí, lo vio. Pero en Avellaneda, luego de la dura derrota en Quito por 0-2 ante Liga, se empezó a rumorear que si Independiente perdía el clásico ante Racing, Ramón Díaz podía dar un paso al costado. Una tomada de pelo para el Riojano que se vio 'obligado' a no perder para no poner en riesgo su puesto laboral, ¡¡el mismo que tomó hace cuatro partidos!!

Los equipos que mejor juegan son los que durante más de dos o tres torneos mantienen una base como columna vertical. En estos mismos clubes, es en los cuales se les da rodaje a los técnicos más allá de los resultados. En Vélez, por ejemplo, Ricardo Gareca y sus players no tuvieron un muy buen año en 2010 (en realidad, los de Liniers fueron subcampeones en el Apertura de ese año, cuartofinalistas de la Copa Libertadores y con un nivel de juego bastante interesante) para el contexto futbolero, sin embargo, la dirigencia nunca puso en duda la continuidad del Tigre y hasta le renovaron el contrato por una temporada más.

Meiszner y Grondona:

 Uno dejó a 'su' club en coma cuatro antes de ser 'echado' a patadas.
El más importante: vacía al fútbol argentino hace 32 años.
La falta de capacidad dirigencial en nuestro fútbol, está matando al deporte más popular del país en todas sus ramas. A nivel institucional, la mayoría de los clubes que disputan los torneos más importantes del país se encuentran en situaciones precarias y en algunos casos hasta no alcanza el dinero para pagar los servicios básicos como la luz, el agua o el gas. A nivel futbolístico, la nula posibilidad de plantear un proyecto que sea soportado por el hincha más allá de los resultados atenta contra la mantención de un mismo equipo en el paso de un torneo a otro. A su vez, la indignante situación institucional de los clubes obliga a los dirigentes a vender a los jugadores juveniles que más proyección futbolística tienen, a grandes clubes extranjeros por chirolas para parchar economías que dan lástima.


El fútbol es el deporte más lindo del mundo, no dejemos que lo terminen de matar. 

Ditulis Oleh : Lucas Solís Nicolaevsky // 20:52
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